El sello ESPAE de una pionera de la Armada

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La comandante Zoila Valencia Pérez, titular de la Dirección de Mantenimiento y Reparación de Unidades Navales (DIMARE) fue entrevistada a propósito de los 34 años de creación que ESPAE. Ella pertenece a la segunda promoción de la Maestría de Administración de Empresas MAE (1987).

Esta entrevista tiene además una connotación. La comandante Valencia este 20 de diciembre deja el uniforme y se jubila después de 30 años de trabajo en la Armada Nacional.

Nos recibe en su despacho y hablamos de su paso por la ESPAE y de su carrera profesional. Este personaje además nos deja unas cuantas lecciones de su aprendizaje en ese mundo tan competitivo en el que le tocó desarrollarse.

Se inscribió en la ESPOL para hacer el curso pre politécnico, con el afán de ganar tiempo hasta que pudiera estudiar su vocación, que era en ese entonces ser ingeniera química, pero una vez aprobada decidió quedarse en la Universidad y cursar Ingeniería Naval.

Para Zoila ser la única mujer en su clase, fue el inicio de esa hegemonía. En su cargo actual es la primera mujer que cumple esas funciones, y así ocurrió en todas las jefaturas de la Armada en estas décadas.

Ingresó a ESPAE para apuntalar la parte de su educación que creía era su debilidad. Ella lo recuerda así: “La parte financiera me costó mucho era una profesional en el área técnica mi fuerte era la matemática y la física, pero la administración no; ya después pasado el trimestre nos enfocamos en los análisis y no tanto en él debe y el haber, y ahí fue mucho más divertido”.

Recuerda que entró a la Armada atraída por un anuncio en el diario. “Con una amiga y yo decidimos postular compramos el prospecto y pasamos las pruebas físicas. Lo más duro fue el trote de 1.8 km”.

La maestría me ayudó a saber administrar el personal, a interpretar situaciones financieras que no conocía, y demás términos económicos. Recuerda: “Cuando uno asciende siendo oficial hacemos cursos en la Academia de Guerra. Con este conocimiento adquirido sabía de lo que me hablaban y hasta podía debatir”.

Ahora al pasar de servicio activo al servicio pasivo dedicará su tiempo disponible a su familia, a reforzar el inglés y quizá aprender algún otro idioma. Tampoco dejará el deporte. Corre 3.2 km. cuatro veces a la semana.

Para Valencia la receta de su éxito se basa en que no solo hay que serlo sino parecerlo. “A lo largo de mi carrera mi grito de guerra era: lo voy a lograr.  Siempre confiando en Dios. Hay que tener mentalidad positiva y siempre la tuve”.

Ella repasa y dice: “Ver a una mujer sentada en esta Dirección es bien difícil soy la primera que lo hizo. Mujeres en el área técnica prácticamente no existen”.

Es que el trabajo de nuestra ex alumna no solo pasa por reparar los submarinos. Sino dar mantenimiento a una flota bien extensa que abarca fragatas, buques, corbetas etc.

Al inicio fue duro. “Cuando daba las voces tenía un timbre de voz bajo. En la formación tenía personal que podía ser mi papá. Ellos seguro pensarían: ¡Cómo viene a mandarme a mi! Si puede ser mi hija.  Pero todo se pudo hacer porque tuve el apoyo de mis superiores. De otra forma no hubiera podido superar ese bache”.

Cree que un error en sus años de labores sería su temperamento. “Me exaltaba demasiado, ahora soy más reflexiva que impulsiva”.

A las futuras generaciones les aconsejaría que practiquen tres principios: disciplina, organización y perseverancia con esas herramientas se pueden alcanzar los objetivos que se planteen en la vida profesional.

Finalmente le preguntamos ¿Cómo ve el papel de la Academia para preparar al futuro profesional?

Y nos responde: “Las escuelas de negocios deberían ir a las universidades, a los alumnos de tercer nivel y venderles la idea de que cursen una maestría. Mucha gente no sabe todo lo que implica un estudio de cuarto nivel. No hay que quedarse y esperar a que toquen las puertas, también podemos ir y decir lo que somos y ofrecemos”.