La Banca ecuatoriana y un cambio de escenario regulatorio

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Como era casi común los días sábados, Roberto escuchaba las declaraciones del enlace sabatino del presidente Rafael Correa mientras se preparaba para su jornada deportiva. Roberto era un joven ejecutivo de uno de los bancos más grandes de su país quien por sus resultados y aporte profesional había sido ascendido recientemente como Gerente de Negocios de Personas. Roberto manejaba su auto hacia el club donde iniciaría su práctica de tennis. El jugaba con viejos amigos de su infancia pero justo hoy se habían organizado para ir con otros compañeros del trabajo. Para no perderse las declaraciones de presidente Correa, Roberto manejaba escuchando la transmisión por la radio. Correa empezó a hablar de la banca ecuatoriana y en la mitad de su discurso Correa dice: ““Vamos a conversar, pero tendrán que eliminar comisiones, tendrán que reducir tasas de interés, tendrán que reducir costos de servicios porque nos están esquilmando”, afirmó en Quinindé (Esmeraldas). Roberto llego al Club consciente que esta no seria una práctica de tenis como cualquiera. Quizas hoy no era un dia para jugar tennis. La crisis bancaria de 1999 genero la quiebra de más de 28 bancos, algunos de los cuales fueron los más grandes y poderosos del país. Entre las múltiples razones la de mayor peso fue el otorgamiento de créditos vinculados y la débil gestión de control ejercida por los reguladores como la Superintendencia de Bancos y Banco Central del Ecuador. Posterior a la dolarización la Banca Ecuatoriana ha mostrado signos de recuperación que se han reflejado no solo en mejores indicadores de solvencia si no también en mayores niveles de rentabilidad propios de la estabilidad económica alcanzada por el país.